viernes, 25 de mayo de 2012


Y a todo esto…

¿Qué ganas con usar
de carnada el corazón?
¿a que huelen tus pies
cuando vuelves del amor?
y a todo esto
¿Quien eras tú
cuando yo
no era yo?
Si pudieras escoger,
¿serías marcos
o el dragón?
¿Aún insistes en
comer las manzanas
del Señor?
¿Dudas en corresponder las
caricias del dolor?
Y a todo esto:
¿Quien va a saber
si te robas otra flor?
Si te piden
que confieses
el nombre
y el apellido
del asesino de Dios…
si te piden
dar tu nombre
¿mantendrás
el verbo firme
o se quebrará tu voz?

Donatien Alphonse François de Sade


¿LENGUAJE HABLADO O ESCRITO?

Si debiera decidir por un lenguaje para expresar mis pensamientos, o mis sentimientos, sin duda eligiría el lenguaje escrito.

El lenguaje hablado es importante, pues con él nos comunicamos, pero tiene algunos... problemitas. Como actúa en función del tiempo, cuando hablamos no podemos darle para atrás y corregir. Si lastimamos a alguien, no tenemos una nueva oportunidad de moderar nuestro lenguaje y recalcular nuestras expresiones. De hablar, me he arrepentido muchas veces. De escribir, nunca.

Escribir, en cambio, me permite leerlo una, dos o las veces que yo desee, antes de darlo a conocer. Corregir errores de dicción, analizar si sintácticamente es correcto, Leer y ver si voy a ser comprendido, o causaré un malentendido. Decirme para mis adentros: "¡Qué soberbia estupidez estuve a punto de escribir!" y corregirla de inmediato. Cambiar una idea por otra y re-ordenarlas.

Además, el lenguaje escrito es el que sobrevive. Yo estoy seguro que el día de hoy, no habrá quién recuerde, ni siquiera anecdóticamente lo que William Shakespeare o Miguel de Cervantes Saavedra dijeron algún día de su vida. Lo que escribieron, se ha perpetuado, pervive. Ellos siguen vivos gracias a sus escritos.

Definitivamente, me quedo con el lenguaje escrito.

Dr. Rodolfo Gallardo Rosales, Ph.D.